Reseña: Cultura e identidad en la frontera México-Estados Unidos
El estudio de las fronteras en el continente americano está marcado por un fuerte acento cultural, especialmente si tomamos en cuenta que las dinámicas de intercambio no se enmarcan sólo en lo económico, sino también en lo simbólico. El texto Cultura e Identidad en la Frontera México-Estados Unidos (Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2009), editado por Héctor Padilla y Consuelo Pequeño,
explica que la dinámica de la frontera México-EEUU precisamente desde esta perspectiva simbólica, apelando a las prácticas narrativas, a las historias compartidas y a las formas de consumo cultural que logran identificar los procesos apropiación sociocultural transfronterizos.
El texto, que goza de un prólogo del profesor Juan Manuel Sandoval Palacios, compila ocho ensayos, producto del trabajo de un grupo de investigadores, entre los que encontramos a Consuelo Pequeño, Héctor Padilla, Guillermo Alonso-Meneses, Patrice Giasson, Graciela Silva, Karla Covarrubias, Ana Uribe Alvarado, Víctor Orozco y Paulina del Moral González. Lo interesante de esta red de investigación es que, como lo apuntan los compiladores en la presentación del libro, este texto es el resultado del trabajo de la mesa “Transculturización transfronteriza” que tuvo lugar en el marco del X Congreso Internacional “Integración Regional, Fronteras y Globalización en el Continente Americano”, realizado en Chiapas en diciembre de 2006, y donde participaron activamente los autores.
Según lo explica una de sus compiladores, la profesora Consuelo Pequeño, el libro ofrece al lector una amplia visión de las prácticas, narrativas y procesos histórico-culturales que ocurren en la frontera entre México y Estados Unidos. Esta perspectiva involucra necesariamente el replanteamiento de algunos conceptos que están presentes en las ciencias humanas, y sobre todo el de ciertos paradigmas como el de la globalización, pues es en la articulación de la claves simbólicas donde se forman los verdaderos retos de las fronteras: desde la vida laboral y estudiantil, hasta la artística, pasando por los procesos de apropiación mediática y consumo cultural de ambos lados del límite.
La primera parte del libro Cultura e Identidad en la Frontera México-Estados Unidos, está dedicada a las narrativas y las prácticas transfronterizas, donde se incluyen tres capítulos referidos a (i) las trabajadoras fronterizas del transporte público, (ii) las anécdotas de la vida en la frontera de El Paso y Ciudad Juárez, y (iii) los estudiantes transfronterizos de Tijuana-San Diego. Estos tres estudios intentan rescatar la diversidad de las narrativas y prácticas trasfronterizas que configuran el interesante y complejo repertorio cultural que se vive en la frontera entre México y Estados Unidos. Además, enfoca el análisis en sujetos cotidianos, desde donde se puede observar con mayor claridad las prácticas de apropiación subjetiva de la cultura, pues las mujeres trabajadoras y los estudiantes representan un capital simbólico muy valioso de analizar.
Pero este texto no estaría completo si no se añadiera un apartado dedicado a la industria de la cultura y a los modos de apropiación mediáticos. Por ello, la segunda parte del libro está dedicada al arte y al consumo cultural, con tres capítulos en los que se habla sobre (i) los artistas mexicanos que piensan la frontera, (ii) la resistencia identitaria, y (iii) la recepción y apropiación de la telenovela. Estos textos analizan tanto los procesos de creación artística como los procesos de decodificación, en un espacio donde la frontera es un espejo interactivo de las prácticas culturales, pues refleja el entretejido simbólico y, a la vez, lo influye significativamente.
Una última parte del libro está dedicada a la historia y la antropología. En el primero de los aspectos encontramos un capítulo clave que nos permite comprender el recorrido histórico de las relaciones entre Ciudad Juárez y El Paso; mientras que el segundo capítulo aborda el tema de la difusión del culto cristocéntrico hacia el Nuevo México. Estos últimos capítulos nos dan pistas de la dinámica sociocultural actual, pues escudriña las historias de vida de pueblos unidos por una memoria compartida.
El texto, que goza de un prólogo del profesor Juan Manuel Sandoval Palacios, compila ocho ensayos, producto del trabajo de un grupo de investigadores, entre los que encontramos a Consuelo Pequeño, Héctor Padilla, Guillermo Alonso-Meneses, Patrice Giasson, Graciela Silva, Karla Covarrubias, Ana Uribe Alvarado, Víctor Orozco y Paulina del Moral González. Lo interesante de esta red de investigación es que, como lo apuntan los compiladores en la presentación del libro, este texto es el resultado del trabajo de la mesa “Transculturización transfronteriza” que tuvo lugar en el marco del X Congreso Internacional “Integración Regional, Fronteras y Globalización en el Continente Americano”, realizado en Chiapas en diciembre de 2006, y donde participaron activamente los autores.
Según lo explica una de sus compiladores, la profesora Consuelo Pequeño, el libro ofrece al lector una amplia visión de las prácticas, narrativas y procesos histórico-culturales que ocurren en la frontera entre México y Estados Unidos. Esta perspectiva involucra necesariamente el replanteamiento de algunos conceptos que están presentes en las ciencias humanas, y sobre todo el de ciertos paradigmas como el de la globalización, pues es en la articulación de la claves simbólicas donde se forman los verdaderos retos de las fronteras: desde la vida laboral y estudiantil, hasta la artística, pasando por los procesos de apropiación mediática y consumo cultural de ambos lados del límite.
La primera parte del libro Cultura e Identidad en la Frontera México-Estados Unidos, está dedicada a las narrativas y las prácticas transfronterizas, donde se incluyen tres capítulos referidos a (i) las trabajadoras fronterizas del transporte público, (ii) las anécdotas de la vida en la frontera de El Paso y Ciudad Juárez, y (iii) los estudiantes transfronterizos de Tijuana-San Diego. Estos tres estudios intentan rescatar la diversidad de las narrativas y prácticas trasfronterizas que configuran el interesante y complejo repertorio cultural que se vive en la frontera entre México y Estados Unidos. Además, enfoca el análisis en sujetos cotidianos, desde donde se puede observar con mayor claridad las prácticas de apropiación subjetiva de la cultura, pues las mujeres trabajadoras y los estudiantes representan un capital simbólico muy valioso de analizar.
Pero este texto no estaría completo si no se añadiera un apartado dedicado a la industria de la cultura y a los modos de apropiación mediáticos. Por ello, la segunda parte del libro está dedicada al arte y al consumo cultural, con tres capítulos en los que se habla sobre (i) los artistas mexicanos que piensan la frontera, (ii) la resistencia identitaria, y (iii) la recepción y apropiación de la telenovela. Estos textos analizan tanto los procesos de creación artística como los procesos de decodificación, en un espacio donde la frontera es un espejo interactivo de las prácticas culturales, pues refleja el entretejido simbólico y, a la vez, lo influye significativamente.
Una última parte del libro está dedicada a la historia y la antropología. En el primero de los aspectos encontramos un capítulo clave que nos permite comprender el recorrido histórico de las relaciones entre Ciudad Juárez y El Paso; mientras que el segundo capítulo aborda el tema de la difusión del culto cristocéntrico hacia el Nuevo México. Estos últimos capítulos nos dan pistas de la dinámica sociocultural actual, pues escudriña las historias de vida de pueblos unidos por una memoria compartida.
Con esta variedad de ópticas en torno a la frontera, el libro Cultura e Identidad en la Frontera México-Estados Unidos representa un importante aporte para los estudios sociales trasnacionales, especialmente porque aborda un espacio tan interdependiente como el del límite entre dos de los grandes países de América, donde las prácticas de intercambio cultural y la construcción de identidades y memorias compartidas parecen opacar los intereses económicos por los cuales – se cree- se motorizan y catapultan los movimientos y desplazamientos humanos.
Por: Carlos Arcila Calderón

Es un buen estudio de la identidad y cultura mexicana, además de destacar una buena fuente bibliográfica para quienes quieran conocer màs de este tema que ha sido relevante por años pero que no ha tenido la palestra necesaria.
ResponderEliminarFuente:
ResponderEliminarArcila C., C. (2009). Reseña "Cultura e identidad en la frontera de México-Estados Unidos" de Héctor Padilla y Consuelo Pequeño. Aldea Mundo, 14 (28), 131-132. Recuperado de http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=54317603011 el 9 de noviembre de 2011.
['Aldea Mundo, 14' debe ir en cursivas]
Entiendo que así lo encontraron citado en Redalyc, pero para ajustarse a APA de la última edición tendría que ser así.
Olvidaron usar el espacio para el título de cada post. Es muy importante, ya que genera un permalink, o link directo al post.
Por lo demás, muy bien. Nos vemos el miércoles.
excelente tema para desarrolar.
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